
En pleno corazón del Riberio, a mitad de camino entre
Ribadavia y Carballiño, se encuentra el término municipal de Leiro donde, según
la Historia, los Condes Álvaro y Sabita fundaron en el año 928 el Monasterio de
San Clodio. Estos nobles lo cedieron a la Orden de los Monjes de San Benito, que
habían abrazado la reforma del Cister, entregándoles, además, ganado y tierras a
la orilla del río Avia, cuyo curso atraviesa este territorio.
A partir de entonces, el Monasterio gozará de un enorme poder y llegará a
albergar cuatro feligresías y catorce cotos, responsables de la introducción de
la vid y del impulso de su cultivo en buena parte del municipio de Leiro que,
por aquel entonces llegó a contar con 5.100 habitantes, más del doble de su
población actual.
El Monasterio sufrió todos los contratiempos del periodo feudal y, pese a ser
protegido por los reyes, en el siglo XV se encontró desposeído de todo, víctima
de las usurpaciones de los señores de la comarca de Ribadavia, hasta que en el
año 1530 entró en la congregación del Cister de Castilla.
Con la desamortización los mojes tuvieron que abandonarlo de nuevo y sus bienes
pasaron a manos del Estado, destinándose el edificio a cuartel de la Milicia
Nacional.
Desde 1999, perfectamente rehabilitado, el Monasterio alberga un hotel de cuatro
estrellas (es el primer Hotel Monumento de Galicia) que sigue manteniendo la
belleza y estructura original de la construcción y que se ha convertido en uno
de los recursos más atractivos de la Ruta del Vino Ribeiro.
Alojamiento
El Hotel Monumento Monasterio de San Clodio ofrece a sus clientes amplias
habitaciones, todas ellas exteriores con maravillosas vistas a los bosques de
pinares que rodean el Monasterio y a las grandes extensiones de vid que
recuerdan los orígenes del edificio.
El descanso, la tranquilidad, el placer el viaje, el gusto por lo auténtico ha
primado en la restauración del Monasterio, por lo que ha limitado sus plazas a
21 habitaciones dobles y cuatro suites. Toda una filosofía del buen vivir que,
sin duda, agradará al viajero.
Decoradas con mucho gusto, las habitaciones dobles están dotadas de cuarto de
baño con bañera, y equipadas con teléfono de línea directa y televisión vía
satélite o por cable, minibar, cama doble, aire acondicionado y calefacción. Una
terraza o un balcón permiten deleitarse con el encantador paisaje del Ribeiro.
Las suites, por su parte, disponen de sala de estar y están decoradas con
elementos clásicos y de época, muebles, alfombras y doseles de estilo clásico y
materiales nobles.
Restaurante
Por el pasado del edificio y por su ubicación, la cocina del Hotel Monumento
Monasterio de San Clodio no podía sino ser sobresaliente. La belleza de la
piedra y la esmerada decoración de su restaurante se alían con las siempre
sorprendentes propuestas del chef. El cliente puede degustar una variada
gastronomía donde los platos típicos gallegos están muy bien representados:
lubina, rodaballo, rape, pulpo a la brasa, solomillo de ternera gallega,
cochinillo, cordero lechal…
Por supuesto, todos ellos encuentran un perfecto maridaje con los vinos de la
denominación de origen Ribeiro, además de los Albariños y Monterrei, y sin dejar
de lado una amplia representación de otras denominaciones como Rioja, Ribera del
Duero o Bierzo.
Eventos
Cova Sacra, Abad, Cisterciense, Benedictino y Medieval. Son los nombres de los
cinco salones distribuidos entre los dos claustros del Hotel Monasterio de San
Clodio, destinados a la celebración de eventos. Unos salones perfectamente
acondicionados para reuniones de empresa, seminarios, congresos, conferencias,
convenciones, exposiciones, cenas de gala, cocktails, almuerzos de trabajo etc.,
de gran capacidad y distintas posibilidades que hacen del hotel el lugar idóneo
para llevar a cabo con éxito cualquier evento empresarial.
Los salones del Hotel también están preparados para la celebración de banquetes
y eventos privados, como bodas, comuniones, bautizos o comidas de empresa. El
excelente equipo humano que los gestiona pone a disposición del cliente una
cuidada selección de platos y servicios que garantizan la satisfacción.
El edificio
Declarado Monumento por la Xunta de Galicia, el Monasterio de San Clodio ofrece,
además del confort de un alojamiento excepcional, una ocasión singular para
conocer parte del arte y la historia gallega. En el conjunto monumental destacan
la fachada principal, la iglesia y los claustros.
El monasterio recibe al visitante con su fachada barroca, en la que destacan
sobre el balcón principal los escudos labrados de España, del monasterio y de la
Congregación de Castilla.
En la iglesia se ve la huella de las construcciones cistercienses de fines del
siglo XII y principios del XIII. Posee una planta basilical, con tres naves y
tres ábsides semicirculares, con ventanas de arquivoltas de medio punto. Su
fachada conserva las sencillas formas de los templos de aquella orden,
flanqueada por robustos contrafuertes y está dividida en tramos que señalan las
naves del interior. El tímpano de la puerta es liso y no corresponde con el
resto de la portada, al haber sido modificado para reducir la abertura de la
puerta. Por encima se prolonga una sencilla imposta, que separa los dos cuerpos
de la fachada y, sobre ella, un rosetón que ha sido tapiado para transformarlo
en una ventana rectangular. La torre de las campanas llama la atención por tener
forma de torreón defensivo, además de un reloj solar, visible desde el claustro.
Los dos claustros del Monasterio de San Clodio son unas de las partes más
atractivas del monumento. El claustro era el centro de la vida de la abadía y
alrededor de ellos se situaban las dependencias monacales. Los claustros de San
Clodio son de planta cuadrada. El procesional o reglar se levanta sobre arcos de
medio punto en sus dos alturas, recorridos por pilastras estriadas y decoradas
con un doble festón rehundido. En la planta alta, se sitúan ventanas
rectangulares en la zona central de los arcos, encima de las cuales se abre un
óculo ovalado.
El segundo claustro, ‘Ó claustro da hospedería’, data de la segunda mitad del S.
XVI y, como el procesional, ofrece un alzado de dos pisos. Cada una de las alas
de la planta baja posee ocho arcos de medio punto apoyados sobre esbeltas
columnas seudo jónicas, de fustes lisos y exentos, con capiteles de orden
compuesto y basas toscanas. Las galerías están cubiertas con un simple armazón
de madera. La fuente que se levanta en el centro del mismo contribuye a dar el
ambiente de reposo y tranquilidad que se desprende de todo el conjunto y que es
una de las cualidades más valoradas por los visitantes de este especial rincón
de la Ruta del Vino Ribeiro.