
Sanclodio es un vino del Ribeiro elaborado con "honradez, conocimiento y buen gusto", en definición del propietario de la bodega, el cineasta José Luis Cuerda. Desde la primera vendimia efectuada en 2005, se han aplicado en su elaboración criterios que aseguren su calidad por encima de su rentabilidad.
Los viñedos están situados en la parroquia de Gomariz, junto al monasterio de San Clodio, que da nombre al vino y se cultivan las variedades autóctonas treixadura (que ocupa dos tercios de la superficie), godello, torrontés, loureiro y albariño. El resultado es un vino excelente, lleno de matices que resulta un auténtico placer para el olfato y el paladar.
El caserón que alberga la bodega fue construido en 1529 por encargo del clérigo Alonso de Quintana. En siglos posteriores, con la peculiaridad de que figuran en las piedras de la fachada las inscripciones de los años correspondientes, se fueron añadiendo edificios dentro de la propiedad, siendo el más característico el que posee una lareira y chimenea del siglo XVIII de aguda personalidad.
La bodega es una construcción característica del Císter que al establecerse en la zona la sembró de habitáculos en los que elaborar los vinos que desde su punto de vista francés, lleno de sabiduría vitivinícola, podían ser depositarios de una enorme calidad. Las nueve dovelas que componen el arco de la puerta son firma de fábrica de este Císter riberano.
A lo largo de los últimos cinco años he terminado comprando seis hectáreas de terreno y un caserón del siglo XV en la parroquia de Gomariz, en el Ribeiro del Avia. Desde que los monjes del Cister colonizaron esta zona en la Edad Media, se ha elaborado en ella, según acreditan cuantos documentos se consulten, uno de los mejores vinos blancos del mundo.
El terreno granítico, la orientación e inclinación de los bancales -los 'socalcos' gallegos- las variedades de uva autóctonas, que allí se mantuvieron aunque minoritariamente, y las prácticas vitivinícolas tradicionales en Gomariz posibilitaron que la calidad de sus blancos se conservara. La abundante recuperación de las variedades autóctonas -treixadura, godello, albariño, torrontés y loureira, entre otras- en las plantaciones más exigentes del Ribeiro, y la introducción de las técnicas más avanzadas de vitivinicultura, han devuelto a un buen puñado de vinos, que se acogen a esta denominación, el prestigio que les corresponde.