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LO QUE PASA EN NUESTRAS RUTAS

Ruta del Vino de Ribera do Ribeiro

 

RUTA DO VIÑO DO RIBEIRO

La vendimia marca el comienzo de una de las épocas más atractivas para visitar la Ruta do Viño do Ribeiro; el final del verano y las agradables temperaturas que lo acompañan envuelven el bullicio y la efervescencia que conlleva la recogida de la uva y nos invitan a ver, oir, tocar, respirar y degustar la cultura del vino. Sin duda, un excelente momento para conocer de primera mano el proceso de elaboración de sus afamados vinos y, si cabe, apreciar aún más sus incuestionables cualidades e, incluso, formar parte de aquel paisaje cuya foto deja una huella imborrable en cada uno de sus visitantes.

La caída del sol cambia el color del paisaje y es tiempo de que nos entreguemos a los beneficios de las aguas termales y la vinoterapia mientras, ahí fuera, la actividad de la vendimia sigue su frenético ritmo. No importan las interminables jornadas de trabajo si el resultado son unos blancos, tintos y tostados de reconocido prestigio y demostrada calidad. Y no hay mejor forma para apreciar las cualidades de un Ribeiro que degustar alguno de los menús de la Ruta do Viño do Ribeiro. La armonía perfecta entre los productos destacados de nuestra gastronomía realzados por las propiedades del vino del Ribeiro y que se convierten en un placer para los paladares más exquisitos.

Con el final de la vendimia O Ribeiro recupera su ritmo habitual y se prepara para adentrarse en una nueva estación cargada de experiencias, y es que cualquier momento es óptimo para vivir la magia del vino. Las tierras que ven nacer el excelente vino de O Ribeiro se extienden a lo largo del borde noroccidental de la provincia de Ourense, en la confluencia de los valles de los ríos Miño, Avia, Arnoia y Barbantiño. Casi 3.000 hectáreas de viñedos esparcidos por los ayuntamientos de Ribadavia, Arnoia, Castrelo de Miño,  Carballeda de Avia, Leiro, Cenlle, Beade, Punxín y Cortegada, y parte de los de Boborás, San Amaro, Toén, O Carballiño y Ourense.

Blancos, tintos y tostados

Consecuencia de un complejo mosaico de microclimas de acentuada diversidad, que van desde las tipologías atlánticas a las mediterráneas y que posibilitan unos envidiables ritmos de maduración, son las cosechas de las diversas variedades de uva tradicional (castes). Treixadura, lado, albariño, godello, moscatel, torrontés y loureira en blancos; brancellao, ferrón, sousón y caíño en tintos; todos ellos tienen como resultado vinos jóvenes, moderadamente ácidos, ligeros y con combinaciones de exquisitos aromas afrutados y florales.

Los blancos, quizás más conocidos, se nos presentan a la vista como vinos limpios, fluidos y transparentes, con tonalidades que abarcan diferentes amarillos casi siempre con reflejos verdosos, que hablan de su frescura y lozanía. Vinos sutiles, complejos, de gran elegancia y exquisitos aromas de distintas  frutas y flores balsámicas, especiados, ideales para maridar con mariscos y pescados, quesos suaves, embutidos de pasta blanca y en general con platos  de sapidez no muy intensa.
Los tintos del Ribeiro poseen brillantes tonos de rojo picota, casi siempre con intensos reflejos violáceos que denotan  su frescor. En nariz resultan intensos a la vez que elegantes, con predominio de aromas que nos recuerdan a las frutas rojas y negras, mientras, en boca se presentan amplios y muy expresivos, aromáticos, con un punto de acidez que potencia su frescor y equilibrio. Ensalzan todo tipo de carnes, quesos, embutidos, curados, ahumados y en general  platos de cierta intensidad sápida.

Destaca, sin embargo, el vino tostado del Ribeiro, una auténtica joya de la enología de características únicas. Visualmente son brillantes y de marcada viscosidad, con tonalidades que van desde el dorado y el ámbar hasta el caoba. Olfativamente son intensos, extremadamente complejos y peculiares, se pueden destacar frutas pasificadas, frutos secos, torrefactos, miel, flores amarillas… Gustativamente son concentrados con agradable entrada dulce y cálida, que evoluciona y se compensa en su paso combinándose con sensaciones sabrosas y frescas para resultar muy equilibrados y amplios. Vinos que armonizan perfectamente con todo tipo de dulces, chocolates, frutos secos, quesos, foie, helados y en general con platos que permitan un dulce fresco.

Experimenta el Ribeiro

La experiencia en la Ruta do Viño do Ribeiro va mucho más allá de sus vinos y permite al viajero escoger entre múltiples propuestas para disfrutar al máximo su estancia en estas tierras. Empezando por las bodegas, que han vivido una auténtica revolución y han alcanzado el equilibrio entre la tradición y la modernización, que se traduce en la existencia de más de un centenar que producen excelentes vinos de autor, algunos reconocidos como los mejores blancos de España, así como tintos de gran peso. Conscientes de la importancia del binomio turismo y vino, ya son diecinueve las bodegas que ofertan la posibilidad de realizar visitas a sus instalaciones y así conocer de primera mano las características de sus caldos, los procesos de elaboración y, tras degustarlos en el mejor ambiente, adquirirlos en la propia bodega. 

La naturaleza y el turismo activo cobran también una especial relevancia, con deportes como cicloturismo entre viñedos o el senderismo a través de las innumerables rutas que discurren siguiendo el curso de cañones que la acción del agua ha excavado durante siglos en las rocas, atravesando frondosos paisajes de la Galicia interior o disfrutando de la exuberante vegetación formada por robles, castaños y pinares, oculta en muchos casos lo que fueron antiguos viñedos, actualmente en recuperación. Vestigios históricos salpican, además, estos parajes: puentes romanos, capillas románicas, hórreos y cruceiros, casonas y bodegas salen al encuentro del viajero, mientras en sus pueblos y aldeas medievales se puede visitar un patrimonio magníficamente conservado, que incluye castros, juderías, pazos, monasterios e iglesias que se integran a la perfección con el paisaje del agua y del vino.

No hay que olvidar, además, el turismo termal, auténtico motor económico del Ribeiro en el siglo XIX y que de nuevo toma impulso hoy gracias a los modernos balnearios situados a las orillas de sus ríos. Las excelentes características del agua- alcalinas, hipertermales, sulfuradas, fluoradas- y el uso de las técnicas más vanguardistas permiten gozar de un tratamiento terapéutico en plena naturaleza.

Pero para vivir una experiencia total en Ribeiro, sin duda hay que disfrutar sus fiestas y mezclarse con sus gentes. Algunas de las imprescindibles son La Feria del Vino, celebrada en Ribadavia a principios de Julio y supone la “puesta de largo” en la que se presentan los vinos del Ribeiro de la última cosecha; la Fiesta de la Vendimia, el ultimo domingo de agosto, en Leiro, que da pie a la recolección de la cosecha; o El Magosto, que se celebra el 11 de noviembre y es una exaltación del otoño, simbolizada por las castañas asadas en una hoguera; la Mostra Internacional de Teatro, la más importante de Galicia y que se celebra durante el mes de Julio en Ribadavia; la Fiesta del pulpo en Carballiño, el segundo domingo de agosto; o la Festa da Istoria, que convierte a Ribadavia en una auténtica villa medieval a finales de agosto.

 

Contacto

Secretaría Técnica da Ruta do Viño do Ribeiro
Travesía do Ribeiro, 3 baixo. 32400 Ribadavia– Ourense
Tlf. 988 472 044    Fax. 988 472 240
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E- mail: ruta@rutadelvinoribeiro.com