logotipo RUTAS del vino de España
AMIGOS DEL ENOTURISMO
Roberto Verino

 

ENTREVISTA A ROBERTO VERINO

¿Cómo se produce su acercamiento al mundo del vino?
Casi se podría decir que fue una coincidencia... si es que éstas existen. Hace ya muchos años, mi pasión por el vino, por lo que significa, por su enorme relación con la cultura, me llevó a descubrir que en mi pueblo, Verín, existía una larguísima tradición vitivinícola que llegaba hasta el tiempo de los romanos. Ese vino, famoso en Roma, fue llevado hasta América por los señores del castillo, un conde de Monterrei fue virrey de Nueva España, es decir, de México y una parte de California. Creí que esa tradición, un poco ignorada cuando no despreciada desde los tiempos de la filoxera, exigía una rehabilitación, y me puse a ello, decidí practicar con el ejemplo, volver a hacer un buen vino, volver a hacer el mejor vino posible de la denominación de origen Monterrei.

¿Qué aspectos le atraen personalmente de este sector?
Me gusta mucho conseguir la uva, todo el mundo de la tierra y la viña, también me gusta mucho conseguir el vino y, desde luego, los misterios de su sabor a través de la crianza. Sinceramente, lo que menos me gusta es la parte comercial, pero desde que brotan las yemas hasta que abres una botella por la que han pasado unos años, todo me produce una incorregible fascinación.

¿Cuál es su papel en la elaboración del vino Terra do Gargalo?
Si puedo participo en la vendimia, en la mesa de selección, en la elaboración y en todas las decisiones empresariales que esos pequeños gestos conllevan. No hago un vino para invitar a mis amigos a bebérselo, que también, ni para conseguir un determinado resultado económico, hago vino porque me gusta mucho hacerlo, me gusta mucho lo que representa y me gusta mucho la forma de crear riqueza que él conlleva. Aunque es verdad que no son estos los tiempos más adecuados para insistir en este último capítulo. No hago vino para presumir de que hago vino... sino en todo caso, para presumir del vino que hago...

¿Cómo ha logrado trasladar el proceso creativo de la moda a la elaboración del vino?
Supongo que sin darme cuenta... de una manera tan natural como aquel que monta en bicicleta, nada o respira. Hago moda de una manera muy personal, no sólo en su aspecto creativo sino también empresarial, y esa manera de hacer moda, esa personalidad, supongo que imprime carácter y que cada cosa que haga, por ejemplo el vino, trasladará casi automáticamente las mismas inquietudes, las mismas manías, e incluso, las mismas utopías que me planteo cuando hago moda. Si busco una determinada honestidad, un determinado compromiso, un determinado estilo en mis colecciones de moda, eso mismo se convertirá en el modus operandi cuando hago vino.

Indudablemente, el ‘vestido’ de cada botella tiene una factura impecable, que conjuga modernidad y el aire medieval de las raíces de la tierra ¿qué nos puede decir del vino que guarda?
He usado tanto esta fórmula que a veces me parece que volver a emplearla es un abuso, pero me gusta, como decía Voltaire, insistir hasta que se me escuche... Quiero hacer el mejor vino posible aquí y ahora, el mejor vino posible respetando una denominación de origen, y por supuesto, persiguiendo una determinada relación calidad precio. Sé que podría plantar otras cepas no autóctonas, o llegar a invertir treinta euros en cada kilo de uva, pero quizás así haría un vino imposible o para ser más exactos, irreal. Quiero hacer un vino que cualquier aficionado en una cata a ciegas pudiese sorprenderse y digo lo de la cata a ciegas para evitar esos prejuicios que tanto daño hacen al mundo del vino. Cada botella de “Terra do Gargalo” contiene un vino honesto, que no quiere permitirse el lujo de defraudar a nadie.

Ha dicho que el vino ha sido “primero un descubrimiento, después una pasión y, quizás por último un negocio que lleve nuestros vinos por todo el mundo”. Con una declaración de intenciones así, ¿se siente mucha presión para estar a la altura?
Se siente muchísima... sobre todo porque cuando empezamos a hacer nuestro vino, España necesitaba proyectos como el nuestro, proyectos que demostrasen que España no era solamente Rioja o Ribera de Duero. Ahora, España ha vivido un auténtico frenesí, casi una burbuja vinícola, que ahora parece condenada a desinflarse. Hemos pasado en poco más de veinte años de diez vinos famosos a más de mil estupendos. Competir con ese boom es muy difícil, pero no buscamos más de lo que creemos merecer, queremos que el mundo entero conozca un vino hecho aquí y con ese compromiso

La elaboración del vino, la cultura, el patrimonio vinculado a las zonas vitivinícolas, el enoturismo… El mundo del vino y el turismo en torno al mismo están de moda, ¿cómo percibe este fenómeno? ¿Cree que el disfrute del vino va ligado de algún modo al aprendizaje experiencial?
Hace mucho tiempo la única manera de apreciar un vino se planteaba en la mesa de un restaurante, y en casos muy excepcionales, en los anaqueles de unas poquitas tiendas dedicadas al vino. Hoy, todo eso, ha cambiado muchísimo. Hay cosas que hace muy poquito tiempo nos parecían impensables, restaurantes que te sirven una copa de vino que tú has elegido, excepcionales tiendas de vino, hoteles asociados a una bodega, rutas gastronómicas en torno a una denominación de origen, etc., etc. Cualquier cosa que sirva para promocionar con calidad un vino de calidad, me parece plausible y, a imagen y semejanza de nuestro gran maestro el vino de Francia, ¿por qué al lado de una bodega no va a existir una corriente de simpatía que lleve a todo viajero hasta ella?. ¿No lo han demostrado los franceses con su Champagne, con su Bordeaux, con su Borgogne?, pues, ¿por qué no lo vamos a hacer nosotros?