Cómo llegar |
Los vinos de la ruta |
Recursos |
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Festividades |
Gastronomía |
Actividades
Ribera del Duero es una comarca natural de relieves alomados y vegas fértiles que enmarcan el curso de un río sosegado y sereno. Un paisaje de tonos cambiantes que tapiza un manto discontinuo de viñas y montes. Aquí, en este rincón extremo de la cuenca del Duero, se combinan milagrosamente los componentes medioambientales perfectos para la elaboración de un vino pleno en aromas y matices. Ribera del Duero ha crecido tanto en los últimos años que se ha convertido en estandarte de los nuevos vinos de calidad en España. Ensalzada y reconocida por un sinfín de adeptos… ha pasado en poco tiempo de ser un territorio marginal a ocupar un lugar de honor en el mercado mundial del vino.
Cómo llegar:
La Ribera del Duero se encuentra en plena meseta castellano leonesa, con el río Duero ejerciendo de guía natural de la Ruta y marcando los principales accesos a la Ruta: la autovía A-1, que pasa por el centro de nuestra Denominación de Origen, o la N-122, que comunica Aragón con Castilla y León y Portugal a través del Valle del Duero. En cuanto al transporte público, contamos con diversas estaciones y paradas de autobús situadas en las principales poblaciones de la Ruta. Los aeropuertos de Valladolid (100 km) y Burgos (90 km) son los más cercanos.
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Los vinos de la ruta:
La Ruta del Vino Ribera del Duero comprende terrenos y viñedos de cuatro provincias de Castilla y León que dan lugar a 21.000 hectáreas de viñedo y casi 50 millones de litros de vino elaborados cada año. Súbitas tormentas, vientos desapacibles, intensas heladas en invierno, ambiente caluroso y seco en verano marcan contrastes imprevisibles que alteran el curso normal de los viñedos, dándoles un carácter y fuerza que los hace únicos.
Nuestros vinos contienen la esencia de su tierra y de su gente, pues de esas condiciones climatológicas y del trabajo de sus viticultores y bodegueros depende la calidad de los vinos de la Ribera del Duero. Vinos rosados, tintos jóvenes y jóvenes roble, crianzas, reservas y grandes reservas, distintas modalidades en botella, pero con un denominador común: la uva Tempranillo. Un fruto autóctono, propio de la Ribera del Duero, y que aporta el color, el aroma y el cuerpo para que nuestros vinos sean especiales. Junto a la Tempranillo, el Consejo Regulador permite otras variedades: tintas como Cabernet-Sauvignon, Merlot, Malbec y Garnacha Tinta o la única blanca autorizada, la Albillo. Son seis variedades de uva para un sabor único e inconfundible, que marca la calidad en cada botella.
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Recursos:
El territorio alberga monumentos impresionantes como el Castillo de Peñafiel o el Monasterio de Santa María de Valbuena. Y es que la Ribera del Duero es el escenario perfecto para tus actividades al aire libre, además de concentrar un buen número de museos y centros de interpretación. Sin olvidar, como no, las bodegas centenarias que recorren el subsuelo de nuestros pueblos y las grandes bodegas de arquitectura vanguardista. Todo ello acompañado por nuestros vinos y gastronomía. Artesanía, tradición y modernidad se unen en esta tierra.
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Patrimonio:
La Ribera del Duero no sólo es rica en extensión sino también en patrimonio histórico-artístico. Desde tiempos inmemoriales, Castilla y León ha sido cruce de caminos y lugar de residencia de los más influyentes gobernantes de la Península Ibérica, por lo que pasear por sus calles es respirar historia.
Iglesias como Santa María La Real, Monasterios como el de Nuestra Señora de la Vid o Valbuena, Colegiatas, castillos, torres y atalayas árabes, el arte románico en la zona de Soria o los yacimientos arqueológicos que nos hablan de los celtíberos y romanos… Son solo una muestra de las joyas que esconde esta tierra. Pero no olvidemos el vino, patrimonio en sí de todos los ribereños y que conserva sus orígenes en los lagares y bodegas tradicionales, una red de galerías centenarias que nos sumergen en un túnel del tiempo para comprender la magia de la elaboración de estos vinos. Un patrimonio artístico y etnográfico que sale al encuentro del visitante
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Festividades:
En la Ribera del Duero hay 82 municipios, por lo que el calendario cultural recoge festividades para todos los gustos y en cualquier época del año. Destacan las Fiestas Patronales en honor a Nuestra Señora de las Viñas, las de San Roque y La Asunción, la Fiesta de la Vendimia, los mercados medievales, el Festival de Rock Sonorama-Ribera, La Francesada o la Semana Santa, en la que destaca La Bajada del Ángel, acto procesional que se celebra solo en tres pueblos de España y dos de ellos están en la Ribera.
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Gastronomía:
Materias primas de calidad, productos naturales y el toque maestro de los cocineros de la Ruta hacen de su gastronomía una cita obligada para el viajero. Uno de los principales protagonistas de los fogones es, sin duda, el cordero lechal o lechazo. Asado a 180º C en hornos de barro alimentados con leña de encina, su elaboración se basa en la calidad del producto y en la habilidad del maestro asador. El resultado es una carne suave, rosada y jugosa. Un producto 100% natural, bajo en grasas y abundante en sabor.
Si todo ello lo completamos con embutidos como la morcilla o el chorizo, el queso y las setas, la sopa castellana o las chuletillas de cordero, sin olvidar carnes como la perdiz, la liebre, el conejo o la codorniz, obtenemos un amplio repertorio difícil de igualar. Empiñonados, hojaldres y yemas ponen la nota dulce a estos manjares.
Sin olvidar la vertiente más innovadora de la gastronomía, que también está dejando su huella en la Ruta del Vino Ribera del Duero, con diversos establecimientos que han reinterpretado con éxito el recetario tradicional castellano.
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Actividades:
Disfrutar del vino es solo el comienzo. En la Ribera del Duero encontraréis cultura, gastronomía, patrimonio, naturaleza, artesanía y mucho más. Desde una cata en una bodega a la visita a un museo, degustaciones culinarias, paseos entre viñedos o tratamientos de salud y belleza, a través de la vinoterapia, en diversos centros Spa, hay una Ribera para cada persona.
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